La estación de esquí de Tavascán, ubicada en el municipio de Lladorre, Lleida, ha enfrentado una temporada llena de obstáculos. La falta de nieve ha sido un factor determinante que ha impedido su apertura en varias ocasiones, afectando gravemente su operatividad y sostenibilidad.
El pasado fin de semana, la organización decidió cerrar la estación de esquí de Tavascán y poner punto y final a la temporada de esquí debido a la mencionada falta de nieve. Sin ningún centímetro de espesor ni en la base ni en la cima, la estación se vio obligada a echar la persiana.

Problemas financieros y operativos
Además de las condiciones climáticas adversas, la estación ha enfrentado dificultades económicas significativas. El mantenimiento del remonte principal requiere una inversión anual de 350.000 euros, y en 2027 necesitará una revisión técnica completa. Para más inri, la avería de la única máquina pisanieves agravó la situación, dejando las pistas inoperativas durante diez días esta temporada.
Impacto en la comunidad local
La posible clausura de la estación tendría un impacto negativo en la economía local, ya que genera alrededor de veinte empleos directos. A pesar de la reciente instalación de un sistema de innivación artificial, la falta de recursos ha impedido alcanzar la sostenibilidad financiera necesaria para su continuidad.
Buscando soluciones para el futuro
El Ayuntamiento de Lladorre ha ofrecido la gestión de la estación a Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC), aunque aún no ha recibido respuesta. Mientras tanto, las actividades de esquí nórdico y el refugio de la Pleta del Prat continuarán operativos, pero las pistas de esquí alpino permanecerán cerradas indefinidamente. En palabras del alcalde de la localidad ilerdense, Salvador Tomàs, al Diari Segre de Lleida:
“Ya no tenemos recursos económicos para abrir las pistas de esquí alpino. Este año pudimos abrir gracias al nuevo sistema de innivación artificial, pero llevamos temporadas arrastrando otros problemas que lo hacen ya inviable"