A sus 18 años, Filipe Mota se ha consolidado como una fuerza imparable en el mundo del skateboarding. Originario de Patos de Minas, Brasil, Mota comenzó a patinar a los 9 años, y desde entonces su ascenso ha sido meteórico. Su habilidad para ejecutar combinaciones técnicas complejas con una consistencia asombrosa lo ha llevado a destacar en competencias internacionales y a ganar reconocimiento global.
La dualidad entre competencias y skate callejero
En una reciente entrevista con World Skate, Mota compartió su perspectiva sobre el equilibrio entre participar en competencias y mantener la esencia del skate callejero. Para él, entrenar para concursos no solo mejora su rendimiento en las pistas, sino que también enriquece su destreza en las calles, demostrando que la práctica constante es clave para la evolución en ambos ámbitos.
Una visión clara hacia el futuro del skateboarding
Mota ve el futuro del skateboarding como una oportunidad para continuar innovando y llevando el deporte a nuevas alturas. Su enfoque se centra en la progresión constante y en inspirar a las nuevas generaciones a explorar y expandir los límites de lo posible sobre la tabla.

La influencia de los grandes y el camino hacia la profesionalización
La admiración de Mota por figuras destacadas como Nyjah Huston e Ishod Wair ha sido fundamental en su desarrollo. Estas influencias, combinadas con su dedicación y talento innato, lo han llevado a formar parte de equipos prestigiosos y a posicionarse como una de las promesas más brillantes del skateboarding contemporáneo.
Un legado en construcción
Filipe Mota no solo está dejando una huella en el presente del skateboarding, sino que también está construyendo un legado que promete inspirar y moldear el futuro del deporte. Su pasión, dedicación y visión innovadora aseguran que seguiremos viendo grandes cosas de este joven prodigio en los años venideros.